El amor por lo viejo…

no me nació durante los cinco años de Bachillerato que crucé en San Telmo o durante las tardes de Domingo que disfruté en la Plazita Dorrego.
Nació en realidad, cuando me mudé a Estados Unidos unos 20 años atrás.

Alguien dijo que “La necesidad es la madre del ingenio”, y no se equivocó!
Recién casada, sin mucha plata y con muchísimas ganas de decorar mi primer departamento,
empecé a “rescatar” los muebles que los vecinos tiraban a la basura.
La mesa ratona, un par de sillas, la cajonera…uno por uno recibieron una mano de pintura (o dos, o tres!) y asi pasaron a formar parte de nuestro decor.
Algunas de esas piezas siguen viviendo con nosotros.
Sobrevivieron 2 chicos, pelotazos, un perro, pegotes, deberes, Plasticola, café caliente y cubitos de hielo olvidados durante una tarde de verano.

Asi nació mi amor por los muebles viejitos, y en este blog voy a mostrarte como con un poco de ingenio podes rescatar, reciclar y darle nueva vida a tus propias piezas.


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Marcela

“Si la inspiración no viene a mí, salgo a su encuentro
a la mitad del camino”
Sigmund Freud