Cuando cierro los ojos,

me imagino que lindo sería tener un lugar para trabajar como éste…


o éste…

E incluso mucho más chico…qué tal ésta posibilidad?

Primero necesitaría un transplante de cerebro para aprender a ser ordenada y mantenerlo así…

… le pondría un mueble con 10 millones de cajoncitos para juntar “porquerías”….

y hasta aprendería a coser…

por que con un mueble como éste, lleno de telas tan alegres, es imposible no inspirarse!

Pero claro, después pienso que si realmente tuviera un lugar como cualquiera de los que les mostré, mis hijos no tendrían la ropa limpia y mi pobre marido se moriría de hambre por que nunca saldría de ahí para atenderlos a ellos o a la casa!!!

La realidad es que mi lugar de trabajo es bastante más patético y mucho menos cómodo…

Pero bueno, se hace lo que se puede, no?

Como dice mi Papá:
“El que tiene plata, se compra un perro…
y el que no,
aprende a ladrar”

jajajajajaja!!
Mi Papá siempre me hace reir!

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