Bolsita de recuerdos…

Mi primer día de clase del segundo grado
fué muy especial.
No solamente tenía el guardapolvo blanco nuevo
y los zapatos super lustrados como todos los años,
sino que además tenía una valijita de cuero para llevar los libros
que me había comprado con mis propios ahorros!

La plata la junté vendiendo collares de fideos,
de puerta en puerta,
por las calles de Burzaco.

Momentos de orgullo como pocos!!

Por éso,
cuando mi clienta y amiga Zita de Canadá
contó en su blog que su hijo de 13 años estaba vendiendo sus creaciones
corrí a comprarle algo.

Ayer me llegó el paquete.
Perfectamente envuelto…

Una bolsita de lino,
cosida a mano por él.

Con ella, una tarjetita agradeciéndome su primera venta.

Lo que él no sabe
es que la que está agradecida soy yo…
su bolsita, su orgullo,
me hicieron acordar de mi valija de cuero,
de los collares de fideos
de las calles de Burzaco.

Quién diría que una simple bolsita de lino
pudiera guardar tantos recuerdos!

“Hay un momento durante la niñez, cuando una puerta se abre para dejarle camino abierto al Futuro”

Graham Greene