Se agrandó la flia…

Cuando le ví el precio
supe que la podía revender y hacer unos dinerillos.

Cuando la miré en detalle,
empecé a pensar nombres
pero en seguida me dije:
“Ni se te ocurra quedártela!”

Pero…
siempre hay un pero!!!

No sé si fueron sus ojitos azules…

o los bracitos demasiado cortos para el resto del cuerpo…

o las botitas con botoncitos…

o sus casi 100 años…

pero lo que si sé
es que una vez que llegamos a casa

yo ya sabía que no se iba a ningún lado!

Total…
una cosa más o menos para embalar…
cuál es la diferencia!