Día de limpieza…

y decisiones.
El cuartito de abajo, está abierto al living-comedor.

Cuando nos mudamos pensamos que era perfecto
para que Edu tuviera una oficina en casa.
Nos (me) llevó una hora darme cuenta
que el asunto no funcionaba…
Al cuarto:
“Gorda, no me das algo para comer?” de la mañana
sabíamos que si Edu trabajaba desde casa,

1- Necesitábamos otro sueldo nada más que para comida.
2- Nos volvíamos todos locos.

Así fué que Edu volvió a su oficina fuera de casa
y el cuartito de abajo sufrió algunas transformaciones
durante los últimos 8 años.
Hace un par de días, sufrió la última
y ahora se ve así…

Algunas cosas salieron para no volver,
otras entraron para quedarse:
y cada una de éstas cosas ya tienen
asegurado el pasaje a Buenos Aires…

Tuve que decidir entre 2 roperitos
y éste ganó.
Acá guardaba la ropa mi papá cuando vivía con nosotros.
Le pienso poner estantes y usarlo para guardar
mis materiales de trabajo…

Hasta los libros pasaron por un sistema muy discriminativo…

y los ganadores ahora esperan el momento de viajar…

Las cosas que elegí no son ni de marca,
ni caras,

ni nuevas…

están llenas de marcas,
de edad,
de recuerdos…

Pero son las cosas que cuando las vemos,
sabemos que estamos en “casa”,
sin importar donde “casa” sea,

sin importar su pedigré o la falta del mismo…