Un toque femenino

éso era lo que necesitaban los cabezales de cama
que me esperaron por años en el garage…

Hechos alrededor de 1920,
y sólidos como solo “los muebles de antes” lo pueden ser,
necesitaban una buena lavada de cara
para disimular ciertas imperfecciones…

y ser más apropiados para un cuarto de nenas
que fué exactamente en lo que
me inspiré para transformarlos.

Y qué más femenino que una corona de rosas y cintas?

Los apliqués como los que usé en éste caso
ayudan a transformar una pieza simple y sencilla
en algo mucho más único y especial…

El par de respaldares son ahora dignos
de un par de princesas!