Lunes…

Desde que soy mamá, cada Diciembre
compro 3 adornitos nuevos para el árbol de Navidad:
uno para cada uno de mis hijos
y otro para Edu y para mí.

Los de los chicos
están marcados con sus iniciales y el año que conmemoran.
La mayoría de ellos,
están relacionados con algo
que ocurrió ése año…

1992…
tuvimos un arbolito hecho con muñequitos de tela
para que Mathias pudiera tocar y no rompiera nada…

1993…
Camila llegó y nosotros la recibimos
con sueños de tul rosa…

1994…
el año que Disney los atrapó
con la Bella y la Bestia…

2001…
“Mami, quiero tocar el violín”
“Por qué no tocás los toc-toc o el triángulo
como papá y mamá??????”

“Mami, me encanta el volleyball!!”

2005….
“Ma, en realidad me gusta mucho más la moda…
No me llevás al shopping???”

2009…
“Pa…necesito nafta….”

Que el tiempo pasa rápido
no es ninguna novedad,
atrás quedaron los trabajitos hechos en la escuela…

y los Papá Noel que golpeaban a la puerta
cada 24 de Diciembre a la medianoche

pero cada año,
en el 8 de Diciembre,
tengo la alegría de
revivir cada momento, cada detalle.
Cada 8 de Diciembre me encuentro
con todos los adornitos que algún día dejarán mi arbolito
para decorar el de mis hijos, en sus propias casas,
con sus propias familias.
Y si bien ésto me da mucha melancolía,
también me llena de esperanza…

El pasado me llena de emoción,
y el futuro me hace soñar.

“La vida es una canción perfecta,
pero a cada uno de nosotros
nos corresponde ordenar la letra”

Autor Anónimo