Reciclaje


Hay objetos y muebles que llegan a nuestras manos,
sin un propósito claro.
Nos esconden
el por qué?
o el por cuánto tiempo?
y hasta muchas veces
el para qué?

Pero llegan y se instalan.

Ese fué el caso con éste baúl de madera…

Lo encontré,
o me encontró,
o nos encontramos…no estoy muy segura,
hace muchos años atrás.

Por supuesto, fué a parar al garage,
donde acumuló tierra y
ocupó lugar.
Hace unos 5 años atrás, “el muerto”,
como lo bauticé cariñosamente,
tuvo un acercamiento a lo que podría haber sido un reciclaje.
Una mano, o varias de masilla para madera,
un apliqué en el frente…pero nada concreto.
3 miércoles a la noche (día del basurero) recorrió el duro camino
del garage a la basura.
Y ésos mismos 3 miércoles recorrió el camino al revés:
de la basura al garage!

Hasta que finalmente, el otro día,
“el muerto” me miró a los ojos
y me dió a entender que había llegado el momento.
Afuera con el apliqué,
mucha lija,
imprimidor,
2 manos de pintura…

y “el muerto” empezó a cobrar vida.

Letras y números…
ésta vez con algún significado, al menos para mí:

…1122: el número de nuestra casa acá en
California, US…
4…Edu, los chicos, yo.

Una vez listo, entendí el para qué?
Mi baúl es perfecto para embalar las cosas frágiles
que vamos a llevar con nosotros,
y una vez instalados en la casa nueva,
nos servirá como espacio extra que nunca viene mal!

El baúl reemplaza la mesa que tuvimos por casi 20 años,

y que por haber sido mi primer basureada americana,
se merecía un par de fotos!

“Una vida sin uso,
es una muerte anticipada”

Johann Wolfgang von Goethe