De yuyitos a girasoles…



Hace días que quiero mostrarles
las flores silvestres que florecieron en el barrio.

Millones.

De todos colores.

Pero resulta que el calendario
no recibió el memo que dice que la Primavera ya comenzó
y por acá no para de llover!
Así que los yuyitos floridos del barrio
tendrán que esperar

para tener su momento Kodak.

Mientras tanto les muestro las flores que
compré en el mercado…

No tan silvestres, pero si lindísimas…
dignas de un florero muy especial:

Lo hizo mi hija en su clase de Cerámica.
(pero shhhh, no digan que lo mostré por que me mata,
me salió tímida la artista!)

La clase de cerámica es en la escuela.
Es parte del curriculum de arte
que peligra ser cortado por falta de presupuesto.

Yo sé que un florero de cerámica
no es excusa suficiente
(por más orgullosa que me ponga)
para decirle NO a los recortes en las escuelas…
pero los millones de chicos que crecen amando el arte,
todos los futuros músicos,
los futuros pintores, escultores, bailarines,
los actores o fotógrafos del mañana
están en alguna escuela hoy.

Y para muchos de ellos, la escuela pública,
ofrece la primera forma de acercamiento al arte.

Las clases de cerámica, de dibujo, de música
permiten a muchos chicos imaginar un mundo mejor…
les permite a las flores silvestres
convertirse en hermosos girasoles.

Así que por favor Señores Políticos,
guarden sus tijeras,
o mejor aún:
dónenlas a las escuelas para que muchos más chicos puedan crear!

“Cuando mi hija tenía 7 años,
me preguntó en qué trabajaba.

Yo le dije que daba clases en la Universidad,
que mi trabajo era enseñar
a la gente a pintar y dibujar.
Ella me miró fijamente y me dijo:
“Por qué, cuando uno es grande,
se olvida de cómo hacerlo?”

~Howard Ikemoto~