Viernes…

Me subí en 9 de Julio y Córdoba, camino a Retiro.

Saqué mi boleto
y después de percibir la sonrisa del colectivero
me senté en la última fila de un colectivo N.100 medio vacío.
Fué ahí que me dí cuenta
que me había subido a un colectivo viejo,
uno “de los de antes”
el primero que me tocó desde mi llegada a Bs. As, 4 meses atrás.
Una fila de asientos unitarios de un lado
y una fila de asientos dobles del otro.
No puerta del medio para fácil descenso,
no rampa ni lugar especial para discapacitados,
sin caños ni agarraderas por todos lados
para ayudarnos a viajar mejor,
como los modelos nuevos.

También me dí cuenta que el Sr. Colectivero
lucía impecable a pesar del calor y la humedad
y era agradable y cordial cada vez
que un pasajero le daba la oportunidad.

El colectivo viejito,
con marcas del uso y abuso,
me hizo pensar en donde estábamos hace no mucho tiempo atrás
y donde estamos ahora…

El Sr. Colectivero,
me hizo pensar en lo que podemos aspirar,
Me hizo pensar en el lugar al que podemos llegar
si nos lo proponemos.

Este finde,
proponete llegar a ése lugar mejor,
de cordialidad y respeto civil
por que las actitudes se contagian como los resfríos o los piojos….

y acordate de dejarte tiempo para crear lindo,
por que un país mejor,
también necesita ser creado diariamente.

Nos leemos el Lunes…