En pocas palabras…

Algunas tienen rosas románticas,
tan claramente impresas que por momentos
parecen estar perfumadas.


Muchos fueron fechadas al final del 1800,
pero la mayoría son de principios del 1900
y a pesar de su edad, parecen haber sido impresas ayer!
Sobrevivieron viajes,
mudanzas,
guerras…

Todas ellas reflejan un tiempo simple
en que solo el nombre y el pueblo del destinatario
eran suficientes para llegar a destino.
No números de calle,
no códigos postales.

La caligrafía perfecta,
siempre en lápiz
y en un muy pocos renglones,
100 años más tarde
da forma a palabras de amor, de amistad,
de añoranza,
y de buenos deseos…

En un mundo donde todo está diseñado a romperse,
a ser obsoleto en seis meses,
a ser reemplazado
más rápido de lo que yo puedo escribir ésta entrada,
mis postales antiguas me transportan a otro lugar,
a otro tiempo,
y me recuerdan que aquello
que escribimos hoy en día desaparece en el aire
al menos que lleguemos al corazón de alguien.

Ayer, Carla

me recordó en su comentario
si, los leo a todos y cada uno,
que hace ya 2 años que escribo éste blog
y por lo tanto 2 años que los leo a muchos de Ustedes.
Gracias por haberme llegado al corazón muchas veces
y gracias por haberme dejado llegar al tuyo…




“Si me quedo dormido con la lapicera en la mano,

no me la saquen…
Puedo estar escribiendo en mis sueños”

~Terri Guillemets~