Por qué vintage?


Hacía más de 20 años que no veía uno
y sin embargo cuando lo encontré
abandonado en un rincón,
los recuerdos llegaron sin siquiera pedir permiso…



Papá andaba en bicicleta por las calles de Burzaco
y sentadita ahí adelante,
con el guardapolvo a cuadritos rosa y blanco,
con los zapatos lustrados hasta el encandilamiento
Clara iba al jardín.

Y ante ésos recuerdos,
cómo dejarlo?
cómo no adoptarlo?

Bicicleta no tengo,
un hijito chiquito al que pasear, menos.
Pero éso es lo lindo de decorar con objetos vintage:
pueden ser hoy mucho más de lo que fueron alguna vez.

Mi asiento de bicicleta,
igual al de la bicicleta de papá,
donde Clara se sentaba para ir al jardín
está ahora en mi balcón…

…y desde ahí me permite viajar en el tiempo
cada vez que lo miro.

Ese es el poder de los objetos vintage:
por lo general, nos llevan de vuelta
a tiempos que guardamos cerca del ♥.

Si éste fin de semana
visitás un mercado de pulgas
o la casa de la abuela,
tratá de imaginarte las cosas que te rodean
en otro lugar,
con otra función…
pero con el mismo encanto de entonces.
Dejá transportarte pero siempre, siempre
dejate tiempo para crear algo lindo!

Nos leemos el Lunes…