Crónica de un baño amarillo


Me llevó mucho tiempo publicar ésta entrada
pero es que a veces las cosas
no tienen otra explicación más que la falta de tiempo
y la falta de ganas de terminar algo.

Recapitulemos:

Mi baño era así..
(lamento tener que someterlos otra vez
al castigo de las horribles fotos)

Mi departamento es alquilado
así que el makeover tenía que ser hecho
(por razones obvias)
sin romper el chanchito.

El plan fué:
deshacernos de los azulejos y
mantener los artefactos que a pesar de no ser algo
como “OjaláTuvieraUnHinodoroAmarillo”,
son de buena calidad y están en buenas condiciones.

Una compañía de microcemento Alisado
en solo 3 días
hice desaparecer los azulejos rotos,
desparejos
pero sobre todo horribles…


Sin demolición,
sin mucha mugre
y con mucho cuidado
al cabo de los 3 días el baño se veía así…

Y ahí fué cuando me agarró el parate.

Falta de tiempo,
falta de ganas,
falta de todo!

Pero todo llega y a mí también me llegó el momento.
Pinté, pinté y pinté un poco más…

y coloqué el espejo para reformar el botiquín…

Hello!

y le agregué un detalle gráfico a la cortina blanca
y unas letras metálicas a la canasta que hacía años tenía…

Pensé agregarle un par de cuadros a la
pared de la derecha,
pero por ahora disfruto de la calma
que nos da el blanco de las paredes
(tienen una textura muy linda,
con unas vetas muy sutiles
imposibles de captar con la cámara)

Una vez terminado,
me senté a meditar sobre por qué
tardo a veces taaaanto tiempo
en terminar algo fácil????
Pero todavía no encontré la respuesta.
Mientras trato de contestar la pregunta del millón
me tomo un minuto y disfruto de mi baño blanco,
muy simple,
pero con artefactos amarillos vintage totalmente cool!!!



“Nada fatiga más que el eterno trabajo incompleto”
~William James~