Dorila y mis washi tapes…

Algunos la llamaban “previsora” o “nada derrochona”,
pero la mayoría, incluídos mis primos, mis hermanos y yo,
la llamábamos “amarreta”.
Si, la pobre Tía Dorila tenía fama de no gastar,
de no usar las cosas….

Fama muy bien conseguida,
 mantenida
y consagrada en aquella fiesta,
su aniversario de bodas,
cuando nos sirvió la ensalada rusa con escarbadientes
por que no quería usar el juego de cubiertos que guardaba
 precisamente para las fiestas….

De más está decir,
que la ocurrencia de Tía Dorila de aquella noche,
pasó a ser parte del folklore familiar.
La anécdota se ha transmitido de generación en generación
y a partir de hoy, a medida que lo escribo me doy cuenta,
desparramada por el mundo cibernético.
Por qué hablo de la Tía Dorila?
Por que ayer me dí cuenta que  yo padezco de un grave caso de 
Dorilitis Aguda.

Síntomas?
Importante imposibilidad de usar los washi tapes 
que me regaló Anabella.

Una necesidad imperiosa de mirarlos, 
admirarlos,
amarlos
pero no gastarlos.

Por éso no verán en éste blog
ésos proyectos divinos usando washi tapes:
banderines, tarjetas, papel de regalo, floreritos,
 etc, etc, etc…

No, en éste blog verán solamente los rollitos de washi sin usar
y ésta maderita de 5 cms de ancho donde usé unos 5 cms
también de mis amados washis.

Suficiente.
No gasto más!…

Quiero tenerlos siempre como recuerdo…

Y no es culpa mía…
es pura genética nomás!

No sé si la Dorilitis tiene cura,
pero por las dudas…
 traete un tenedor si alguna vez te invito
a comer ensalada rusa!