Cambio de estación…

Mi casa no cambia mucho con las estaciones.
Digamos que el blanco los amarillos y los azules
me acompañan todo el año
y así lo prefiero,
por que en el verano me transmiten mucha frescura
y en el invierno me alegran los días grises
y me hacen pensar en la playa y el verano.
Pero moví algunas cosas de lugar
y decidí mostrarles la transformación de un rincón
si agregamos y combinamos texturas “más de estación”
Un cuadro con un fondo muy oscuro,
le da peso al rincón
y centra la composición.
Fué siempre muy criticado por toda la familia
pero  yo lo amo desde el día que nos conocimos,
unos cuantos años atrás,
en un negocio de antigüedades donde yo trabajaba…
 como ven,
las críticas no me afectaron mucho,
mi romance continúa…

A la izquierda del rincón,
una silla enfundada.
La tela elegida, muy gráfica y clásica al mismo tiempo,
contrasta con la femineidad y el look vintage
del almohadón de lino crudo decorado con una blonda.

Para balancear el rincón, sobre la derecha,
coloqué una columna antigua de madera
que uso como pedestal.
La pintura original,
perfectamente descascarada por el tiempo
la convierten en una de mis piezas favoritas!

Sobre la columna,
una urna de cemento,
un nidito que encontramos en unas vacaciones
cuando los chicos eran chiquitos,
un pajarito que me siguió a casa un día cualquiera
y una de mis “Cs”…

Y sobre la mesa,
platos,
un par de fuentes,
un velador con pantallita de terciopelo negro
cremeritas
todos ellos con muchas señales del tiempo transcurrido….

Una canasta de mimbre llena de hortensias secas…

y para terminar,
una toalla antigua usada a modo de mantelito…

La mezcla de metales,
elementos naturales,
maderas
y textiles 
lo hacen interesante…
al menos éso creo!

Mi rincón y yo 
estamos listos para pasar el invierno
Solo nos falta un buen café,
una rica torta 
y buena compañía!