De vuelta al ruedo

No nos leímos el Lunes,
pero a partir de hoy, Martes,
nos podemos leer nuevamente
por que finalmente sucedió:
el muchacho del cable vino ayer
y como un remolino
entró y salió de los cuartos,
subió y bajo escaleras,
se trepó a los techos,
se peleó conmigo por que yo quería las cosas
“en lugares imposibles”
y dejó tras él un tendal de restos de cable,
de pedazos de yeso de paredes
y de cuanto mueble hay en la casa
fuera de lugar….
pero yo le perdono todo…
todo…
todo!
Por que también nos dejó el regalo de 
la comunicación!
Lo imposible no fue tan imposible
y las teles y las computadoras
están donde las quise
y el wifi cubre toda la casa esta vez,
por eso pude escribir este post mirando al balcón,
justo cuando asomaba el sol….
y por eso hoy,
las visitaré a todas
y me dejaré inspirar
y comenzará de nuevo la rutina que tanto extrañé …
rutina solo posible gracias 
al muchacho del cable…
Cómo no perdonarle todo?
“Un viaje de mil páginas
comienza con un solo click”
~Autor Anónimo ~