Una Señora Estantería

Cuando me fuí de Argentina
era joven,

más que ahora….

Tenía un lenguaje Freudiano
(me acaba de recibir de Psicóloga),
zapatos de plataforma que desafiaban las veredas porteñas
y trasnochadas frecuentes…

Cuando volví, 
después de más de VeintiPicoDeAños,
muchas cosas seguían igual
y el cambio y la adaptación fueron fáciles…
Lo único que me costó un poco
era que ahora los demás:
el verdulero,
el taxista,
el encargado del edificio…
me trataban de “Señora”…
SeñoraDeAcá
SeñoraDeAllá…
Quién yo????

Ya sé que mi lenguaje no es tan cool,
los tacos los dejo para el Sábado a la noche
y las trasnochadas más escasas…
pero… Señora???

Si hasta hace poco me decían
Vos,
Che,
Flaca
y algún otro nombre cariñoso 
que salía de las obras en construcción
que hoy me niego a recordar…

Señora???
Y si.
Supongo que si.
Un marido y dos hijos que hasta ya dejaron de ser adolescentes
me ponen en la categoría de Señora
aunque yo no me de cuenta
(la negación tiene un poder mágico…
algo me quedó de los tiempos de Facultad!)

Y con el correr de los meses me empecé a acostumbrar…

Nótese el “empecé”…
tampoco es como que si alguien grita en la calle
Señora!!!
yo me voy a dar vuelta….
No.

Vayamos de a poco.
Al mocoso del kiosco se la perdono
por que debe tener unos insultantes 18 años…
Al taxista también por que con los taxistas porteños 
no se jode, hay que llegar a destino…
Los demás, denme un poquito más de tiempo
para ajustarme a la idea.
Señora era mi mamá cuando me fuí…

…y aunque ya hacen 2 años que volví,
para algunas cosas,
recién estoy llegando.

Si te estás preguntando que tiene que ver
todo éste relato
con mis fotos de cómo transformar un cajón
en una estantería amorosa…

…te contesto:
absolutamente nada.
Es solo que éste es mi blog
y hago lo que quiero…
es un lujo que me dieron los años!
PD: Este post está dedicado a mi amiga Andrea K.,
compañera de las trasnochadas de antes y de la negación de ahora.
“Ponerse viejo es una obligación.
Madurar, una elección”
~Chili Davis~