Hello casa!

Las vacaciones me regalaron muchos días de playa,
caminatas y
 tesoros encontrados….
Días de entretenimiento,
de pelota-paleta,
de asados y carcajadas.
También me regalaron 
algunos días de siestas reparadoras
y descanso total.

Volví con sabor a sal,
con la piel re bronceada
y la mente salpicada de una inspiración color verde agua

Aun así…
no se si fue solo mi impresión,
pero me pareció ver una sonrisa en los muebles
en cuanto abrimos la puerta de entrada….
Más tarde, me pareció percibir
una alegría contagiosa en las tazas cuando me serví el primer café
y un destello especial en los platos cuando preparé esa noche la ensalada
que marcó el comienzo de nuestra dieta post vacaciones.
Hasta el agua de la ducha,
las almohadas y 
las sábanas blancas
parecieron abrazarnos amorosamente 
la primera noche en casa…

Será que todo eso realmente ocurrió
o será que el volver a casa,
a las cosas que amo,
a lo conocido,
cotidiano
y familiar
sigue teniendo un efecto especial en mi?
Los días de vacaciones, 
tan placenteros y reparadores,
tienen el poder de devolverme a mi mundo
con la cabeza lista para decir:
Hello casa, te extrañé!

PD: el árbol de Navidad en el medio del living hoy, 20 de enero,
me inspira otras cosas, pero esas, mejor, no las escribo!