Y un día volvió…

El Viernes pasado a la noche
me dí cuenta que podía nuevamente
moverme y hablar al mismo tiempo
y sinceramente me alegré.
El Sábado a la tarde,
el último vestigio de veranito sorpresivo
me invitó a salir  a la calle finalmente
y me hizo feliz saber que la ciudad 
seguía estando hermosa y vibrante como siempre.

El Domingo a la mañana
hasta me sentí capaz de cocinar algo rico,
señal que la Inspiración empezó a revolotearme cerca…
Y ni hablar de mi felicidad cuando me di cuenta
que tenía energía suficiente para escribir nuevamente!
Las extrañé tanto!
Me extrañé tanto!
Yo dije 
-Nos leemos el Lunes
y acá estoy…
(menos mal que no aclaré cual Lunes!)
tardé un poco más de lo que planeé,
me costó mucho más de lo que me imaginé
pero acá estoy calentando los motores
y lista para comenzar.
Por fin puedo abrir la puerta para volver a jugar!

“De la amargura de la enfermedad
aprendemos la dulzura de la salud”
~Proverbio Catalán~