Siempre que llovió…

El martes parecía que no iba a parar nunca de llover.

A pesar de éso,
ElMuchachitoArreglaTutti vino a hacer el agujero
en el techo para ver de donde venía el agua.
-Ja, acá está la gotera!, la veo clarísima ahora.
me dijo.
Yo también la veo clarísima ahora,
es más, si no pongo un balde,
no solo vemos el agua…
 si no que también la vamos a sentir.
Yo tenía ganas de ir a trabajar.
Andaba con las pilas puestas y las luces encendidas
pero como quedé bastante sensible con el tema gripe,
decidí que mejor me quedaba en casa.
Afuera seguía lloviendo….
(y adentro también)
Cociné un poco,
miré un poco de tele,
 trabajé muchísimo en el libro…
(si, sigo con el libro pero ya más cerca de la recta final!)
y me entretuve de a ratos cambiándole el look a una pantalla bien setentosa.
Me estampé mi propia tela y la pegué
con pegamento para papel de paredes.
Dicen por ahí que
“si no ves el arca y los animales en fila
es por que en algún momento va a parar”
y  paró!
El sol del miércoles me sorprendió con pantalla nueva
y me trajo la inspiración para hacerle una base nueva
que pondré en práctica mañana
y que puede llegar a estar lista 
para nuestro encuentro frugal.
Mientras tanto,
le saco fotos con una base cualquiera
y hago de cuenta que no veo el agujero en el techo.
Agujero lo 
suficientemente grande para dejar entrar el agua
y no lo suficientemente grande como para ver el sol…
y bue, todo no se puede tener!
Hasta mañana…