En busca de la calma

Dicen que las lavandas tienen propiedades relajantes.

Maru se debe haber dado cuenta de mi estado
y me regaló 2 plantas la semana pasada…

Pero no fué hasta ayer, martes,
que las cosas se calmaron un poco y
tuve tiempo de ponerlas en mi maceta favorita…

Las planto,
las huelo,
las fotografío
y ellas en agradecimiento me calman e inspiran.
Agua de lavanda!!
Eso es lo que necesito para crear una atmósfera relajante
después de días de locura total..
Hiervo agua y le agrego un par de cucharadas de lavanda…

La dejo enfriar,
la cuelo
y la embotello
en un rociador de plástico…

Para identificarla:
una etiqueta estampada a mano…
ésto también es relajante!

Respiro hondo y trato de relajarme aún más…

Rocío las camas con ella,
tal vez me calme de verdad y
hasta sueñe con la Provence ésta noche.
Si éso no sucede,
por lo menos la cama olerá rico
y los mosquitos no se acercarán
por que detestan la lavanda…
(la detestarán más que yo a ellos?…no creo)
Y ya que estamos rocío las toallas…

Ahora sí,
en un ambiente totalmente relajado,
por fin tengo tiempo para visitar a las frugales que me faltan,
gracias por la paciencia!
TIP:
A ésta receta básica de agua de lavanda
se recomienda agregarle unas gotitas de aceite de lavandas
pero como mis hijos y yo somos muy alérgicos,
yo traté de hacerla lo más natural posible.
Huele rico igual!

“El momento de relajarte es justamente aquel
que no te da tiempo para ello”
~Jim Goodwin~