Un paseo al pasado

Había escuchado un par de veces que Villa Ocampo en Beccar
era ‘un lugar lindo para ir a pasear”
así que cuando el sol del sábado a la tarde por fin se hizo presente,
para allí salimos, cámara en mano en busca de una buena caminata.
Confieso que mi ignorancia sobre la muy controversial vida de
Victoria Ocampo
 era total
y tal vez por éso,
me conmovió tanto ésta visita que hoy quiero compartir con ustedes….
Bienvenidos a Villa Ocampo!

Victoria Ocampo, intelectual y escritora argentina, 
nació en 1890.
Fué la mayor de las seis hijas de una adinerada familia,
criada en los mejores colegios
y con acceso a cosas que muy pocos podían soñar por aquellos días.
Villa Ocampo, la residencia veraniega de la familia,
fué construída por su padre Manuel Ocampo y
 heredada por Victoria de su Madrina.

La casa en sí presenta una multitud de estilos:
Italiano,
Inglés,
Francés
y hasta Holandés.
Tiene 4 entradas principales
y 4 niveles:
el sótano donde funcionaba la cocina,
la planta principal dedicada a la parte social de la familia,
el primer piso, donde están los dormitorios
y la mazorca donde vivían las 20 personas
 encargadas de la manutención de la propiedad

Aquí la fachada que se usaba en ésa época para identificar
cada propiedad cuando las calles no estaban aún numeradas…

La casa cuenta con extensos e inmaculados jardines
que invitan al sosiego y a la paz…
En el centro de uno de ellos, una hermosa fuente,
y un poco más adentro,
hacia la derecha, un gazebo casi encantado…

El sol parecía regocijarse contra los anaranjados y los verdes de la casa
como desafiándonos a que no nos perdiéramos ningún detalle…

Fué finalmente a las cinco de la tarde
cuando nuestra visita guiada comenzó
y cuando Villa Ocampo realmente me sorprendió….
Como toda casa de ésa época,
ésta cuenta con los detalles exquisitos del estilo Victoriano:
grandes escaleras,
bellas maderas con molduras y tallados irreproducibles,
pisos impecables
y mobiliario de excelente construcción…
techos altísimos,
paredes anchísimas
y vitraux en muchas de sus ventanas…
Pero lo que convierte a ésta espectacular casa en algo aún mucho mejor
es, en mi modesta opinión,
la impronta que supo ponerle Victoria 
cuando en 1941 la convierte en su residencia permanente.
Yendo en contra de todas las reglas impuestas en ése momento,
Victoria reemplaza el empapelado y entelado de las paredes
característico de la época:
…por paredes totalmente blancas en un afán de “alivianar”
y agregarle luz a cada ambiente:
Su amor por lo blanco la hace mandar a pintar incluso
las escaleras y las puertas de madera de toda la casona:
Si hoy en día se critica a aquellos que
 se animan a cubrir la veta de algunas maderas,
se imaginan en el 1940?
Y cuál habrá sido la reacción de sus contemporáneos
cuando decidió cambiar los pesados florales de los sillones
por fundas también blancas?
Pero las críticas no parecen haber sido una de las mayores
preocupaciones en la vida de Victoria
quien se paseaba por las calles de Buenos Aires vestida con pantalones
o manejando su propio automóvil después de haberse
convertido en la primer mujer argentina con carnet para conducir…
Los baños en suite,
algo totalmente impensado en ésa época donde muchas casas
ni siquiera tenían electricidad o agua corriente,
fueron uno de mis ambientes preferidos.
La mezcla de la madera y el blanco,
la gran bacha tipo pedestal,
el espejo biselado ovalado,
los simples barrales para las toallas,
la jabonera de metal…
…y la balanza de pié…
el tour puede terminar aquí y yo estaría feliz….
…pero todavía queda un poco más.
En su dormitorio,
un gran óleo de Victoria soltera…
antes de su casamiento…
antes de la luna de miel que duró dos años…
antes de enamorarse del primo de su marido
y de tener un romance con él que duró trece años…

Un dormitorio con salida a un balcón gigantesco…
desde donde la vista a los jardines y el río no puede ser mejor…

Villa Ocampo recibió inmumerables personalidades
que dejaron su marca permanente en Victoria:
Indira Gandhi,
Raindranath Tagore,
Charles Chaplin,
Gabriela Mistral y José Ortega y Gasset
son solo algunos de ellos.
La casa fué un lugar donde ideas nuevas se formaron,
donde pensadores, escritores y críticos de todo el mundo 
se reunieron
inmortalizando la Belle Epoque de la Argentina.
El pasear hoy por los mismos rincones
que alguna vez ellos recorrieron
es una experiencia única.

La casa fué donada por Victoria a la Unesco en 1973
con la intención que  se convirtiera no en un museo,
sino en un lugar para el desarrollo de las actividades culturales.
Para los que vivimos en Buenos Aires,
la visita a Villa Ocampo es un paseo que no podemos obviar,
para aquellos que viven un poco más lejos,
algo para tener en cuenta.
Algo de lo mucho que tiene nuestro país para ofrecer
y que agradezco tanto haber podido visitar.
Gracias por la compañía!

Villa Ocampo
Elortondo1837, Beccar
Buenos Aires, Argentina



“La historia es una sinfonía de ecos escuchados o no,
Es un poema con eventos en lugar de versos”
~Charles Angoff~