Me tomé el día libre…

…y viajé a unos de los lugares que más me gustan:
el pasado.

Y si me seguís por estas callecitas de adoquines,
te llevo a vos también….

Anclado en el ayer,
como si cada reloj en el pequeño pueblito
 se hubiera detenido y sus habitantes se hubieran complotado
para disfrutar de la ausencia de horas,
 la ausencia del apuro…

Esa fué mi primera impresión al llegar al
Barrio Antiguo de Colonia, Uruguay

Cada calle nos regaló un surtido de puertas y ventanas
que estoy segura,
le han sonreído a millones de cámaras antes que la mía…

pero hubo una que no solamente me sonrió,
hubo una que hasta me tentó:

Desde el primer piso de una esquina abandonada,
perfectamente añejada
y
deliciosamente rosa
hizo que mi corazón se parara por un minuto
y
me hiciera delirar con las posibilidades…

Muy alta para alcanzarla,
muy grande para transportarla
pero lo suficientemente hermosa para admirarla!

Un par de cuadras más
y otro edificio buscando un alma piadosa
que le devuelva las ganas de vivir…

…automóviles que buscan excusas para no aflojar…

y algunos otros que encontraron una nueva motivación…

Que te ofrecen cena ultra romántica en el interior…

y un macetero en el baúl!

Vení…
vamos por acá que terminamos en la costanera…

En un día como hoy,
la bajada a la playita es caso obligatoria…

Colonia es chiquita,
pero tiene un gran corazón y te ofrece un montón de cosas más…

un poquito de shopping del bueno…

Cafecitos y restaurantes  varios…

Hoteles,
hostels y
posadas…

donde pasar la noche,
descansar…

y esperar de nuevo el sol
para salir  a pasear un poco más….

por que aunque parezca mentira,
todavía hay más para ver….

Un día en Colonia del Sacramento
es una visita al pasado
que se puede hacer tan presente como querramos…
solo hay que hacerse una escapadita!