Cuánto tiempo????

No sé si les conté alguna vez
que con Edu estuvimos menos de 3 meses de novios.
Si,
menos de 90 días.
El tiempo suficiente para comprar el vestido,
elegir la música
y meter los bocaditos en el horno 
para satisfacer a los 50 invitados
que nos acompañaron en una tarde muy fría
 pero soleada de Diciembre.

Cuando nos casamos,
él no sabía que yo tenía un segundo nombre.
Y para mí recordar su apellido
era una tarea titánica,
pero con el tiempo aprendimos éso
y mucho más.

Fué casi inmediatamente que supe
que Edu sabía trabajar con números,
hacer cálculos difíciles sin usar papel y lápiz,
leer contratos con un  idioma legal totalmente extraño para mi
(y realmente entenderlos)
y hacer todas ésas cosas que mi cerebro se niega a hacer,
Mientras tanto él tuvo que entender
que no íbamos a llamar a ningún pintor,
electricista,
plomero,
carpintero
ó un
YoHagoDeTodoSeñora
sin que yo antes hubiera intentando hacer el trabajo por mí misma.

25 años más tarde,
las cosas siguen de la misma manera:
yo bostezo cuando hay que leer 
“la letra chica al final de la hoja”
y él dispara ante la sola presencia de un destornillador.

Por éso él dibujó y midió con precisión la M y la J
(yo intenté pero me perdí en las 50 rayas que dibujé),
recortó 2 de cada una exactamente iguales,
cortó tiras de cartón de 6 centímetros de ancho
y le hizo los cortecitos a lo largo…
todos igualitos,
todos prolijitos.

Y yo lo pegué todo con la pistola de silicona,
lo dejé secar,
le puse un poco de papel pegado con engrudo
para darle más cuerpo y emprolijar.
Lo lijé cuando estuve seco
y lo pinté con pintura en aerosol plateada
para darle un look industrial y metálico.

Vistas de cerca,
las letras parecen realmente de metal.

Y juntas,
una al lado de la otra,
parecen como parte de una marquesina antigua.
Si señores,
después de 25 años,
sigue habiendo equipo!

Cuando terminamos,
Edu siguió leyendo sobre economía mundial
y la fluctuación del NoSeQué y
su incidencia sobre el NoSeCuánto.
Yo me dediqué a sacar fotos 
y
 a prepararle un almuerzo especial.

Quién hubiera apostado a que 25 años después
podríamos hacer juntos las letras para decorar la boda de otra pareja?
Ninguno de los 50 que se comieron los bocaditos 
en ésa fría pero soleada tarde de Diciembre,
éso se los aseguro!

“En cada matrimonio con más de una semana de casados,
hay motivos para divorcio.
El truco es encontrar todas los motivos para seguir casados”
Robert Anderson