Blanco forever blanco

Limpita como TalónDeAngelito.
Así quedó la pared
después que le arreglaron la humedad y la pintaron.
Limpita
y
Blanquita
como un lienzo en blanco.
Lista para un cambiazo!
Salió el cuadro
y entraron las bandejas…
Muy viejas todas,
pero muy queridas.
La amarilla fué la primera cosa 
que compré en Argentina para la casa
y me la vendió la divina de Estela.
Las otras tres vinieron conmigo de USA
y están pintadas en el tradicional estilo Tole.
Una técnica nacida en el siglo XVIII que tuvo un resurgimiento 
en la década de los 60.
Mis bandejas estaban desparramadas alrededor de la casa
pero las colecciones siempre se destacan más
cuando las presentamos en conjunto…
Los mismos candelabros de pared que estaban antes
les hacen compañía
Tan blanquita quedó la pared que todo lo blanco alrededor
ya no era tan blanco.
Asi que agarré el pincel, la pintura blanca
y pinté cuanto mueble se me cruzó…
Pinté la silla extra…
y pinté las 4 protagonistas…
y en agradecimiento por los servicios prestados
durante tantos años
(incluyendo 2 mudanzas)
les dí un look nuevo…
Les puse “medias” grises!
Y como la mesa se puso celosa,
le regalé pintura blanca a la base
la cual fué más que bienvenida…

La escalera cirujeada quedó en la misma esquina

Y el cuadro que estaba antes en la pared
donde ahora están las bandejas,
pasó enfrente,
arriba del mueble con los cajones empapelados…

No lo colgué en la pared ésta vez,
lo apoyé en el mueble.
 Mientras ordenaba el resto de las cosas,
lo puse allí
y me gustó así,
así que así lo dejé.
(cuando decoren dejen llevarse por la intuición
y la casualidad más que por las reglas ya impuestas!)
Encima del mueble y del cuadro,
está la pieza que había pintado hace un tiempo de gris
y que me inspiró el gris de las sillas.

Visto desde el living…
(atenti al ficus robando cámara!)
Visto desde la entrada…

Un poco de pintura
fué lo que inspiró los pequeños cambios en el comedor.
Le dí una alegría a mi hogar…
…y como siempre,
mi hogar me devuelve otra!