"The one"

Asomada al balcón, teléfono en mano, le dije a Edu:
-Venite, por que creo que ésta es “the one”.

Yo me había prometido a mi misma
no enamorarme a primera vista,
ir con la cabeza fría y pensar seriamente la decisión
porque el nuevo lugar debía contar con ciertas condiciones
a las que no podíamos ni queríamos renunciar.

Las molduras,
las puertas altísimas de madera natural
y el vitraux me dieron la bienvenida.
Yo los miré de reojo
y les dije:
-No me van a convencer así de rápido…
no me pienso enamorar a primera vista!

Pero la casa tenía mucho más para mostrarme:
pisos originales de pinotea
chimenea…
y mucha luz…
Creo que el problema fué que el balcón estaba abierto
y fué por ahí justamente que se voló 
mi promesa de no amor a primera vista!
Bastante bien mantenida,
considerada su avanzada edad,
la casa prometía cobijar todos nuestros muebles cómodamente,
mi salón de clases
y nuestra familia y amigos.
A cambio de éso,
yo prometí cuidarla,
decorarla,
arreglar un par de pequeños problemitas
y disfrutarla mucho!
Ayer Domingo,
después que la compañía de mudanzas se llevara finalmente
todos los canastos de mimbre,
pude poner algo de orden
por lo menos en la parte principal
y comenzar a cumplir algunas de mis obligaciones…
sobre todo la parte de disfrutarla.
Prometí no enamorarme a primera vista
pero fué imposible…
“The One” tenía otros planes para nosotros,
y yo me alegro profundamente!