El primero, pero no el último

Pintar el primer mueble,
da un poquito de “cosa”…
Entiéndase por “cosa”
un cierto grado de duda.
-Me quedará como yo quiero?
-Y si no me queda como yo quiero?

-La madera es buena, era de la abuela,
…no será una macana pintarla?
-Y si la pinto y me arrepiento?

Pintar el primer mueble
provoca también una sensación de realización,
orgullo
y admiración.

Y una vez terminado
el primer mueble nos confirma lo que ya sabíamos:
el primer mueble,
es solo exactamente éso…
el primero.

…pero no el último…
el pintar un mueble es un viaje de ida.
Embarcate ésta semana en el viaje de la pintura
y la transformación!
Gracias Pinturerías Rex por las pinturas
usadas en éste blog!