Todo lo que queda…

Quién no ha dicho alguna vez,
refiriéndose a la escuela:
-Y ésto para qué lo quiero aprender
si nunca lo voy a usar???

Yo lo dije refiriéndome a la Trigonometría.
Al Teorema de Pitágoras.
A los afluentes del Río Bermejo…

…a la Revolución Francesa
y creo que también 
refiriéndome a la clorofila de las plantas…

O sea,
me quejé básicamente de todo lo que me trataron de inculcar.

Pero nunca, nunca, nunca
me quejé cuando la profe de labores
(si, la clase se llamaba así en ésos días ya vintage!)
nos enseñó batik.
Si me habré hecho remeras con esos soles batikeados 
en anaranjado y amarillo
que gritaban vivan los setenta!

Eso sí que me gustaba,
el tema de la anilina,
de los nudos,
la sorpresa del color
y la ansiedad del resultado…

Aunque nunca me imaginé
que lo usaría tantos años más tarde!

…aunque fuera solo un poquito,
en un rinconcito,
aunque fuera en la esquina de un almohadón.

Quién hubiera dicho que el batik volvería
y que conquistaría nuevamente mi corazón?

Estoy segura que ni la Profe de Labores
se lo imaginó!

“Educación es lo que queda,
después que nos olvidamos todo lo que aprendimos en la escuela”
~Albert Einstein~