2016

Hace un año atrás, 
el cactus recién plantado le sonreía tímidamente a la cámara
y yo, tratando desesperadamente de capturar el momento
ni siquiera reparaba en el cartelito de TIME
que le servía de fondo…
Pero se ve que el cactus si reparó en él.
Tiempo fué justamente lo que necesitó
para dejar asomar un “hijito” meses después.
Verde claro,
pinchudito…
…mucha actitud
y mucha fuerza.
Tanta,
que no se conformó con eso 
y con esperanza renovada siguió lanzando brazos
casi como queriendo alcanzar algo…

El tiempo, estuvo indudablemente de su lado
pero creeme que él hizo lo suyo.
Hoy,
mi cactus se ve diferente.
Alto,
erguido
y estilizado.
Pareciera que su meta éste año
es no parar de crecer.
Por qué no hacer lo mismo?
El año acaba de empezar,
el tiempo está de nuestro lado.
Qué esperamos para lanzar los brazos al aire,
poner lo mejor de nosotros
y alcanzar aquello que nos pareció inalcanzable hasta hoy?

“Las actitudes se contagian.
La tuya, vale la pena contagiársela?”
~Dennis and Wendi Mandering~