Mi anillo y yo

En mi dedo meñique derecho
hace años que uso un anillo con mis iniciales.
Me lo compró mi hermana Clara
en uno de sus viajes a Argentina
y yo lo amé desde el primer momento…

es más, estoy segura que estamos hechos
el UnoParaElOtro.

Mi anillo se me perdió unas 2 o 3 veces ya.
perder…
pero perder de verdad.

…y sin embargo,
nos volvimos a unir.

La última vez fué durante unas vacaciones en Punta del Este.
Salimos una noche a cenar a casa de amigos
y en cuanto nos sentamos a la mesa,
me di cuenta que no lo tenía.

Buscamos por todos lados:
abajo de la mesa,
en la basura,
en cada rincón.
Cuando la comida estaba fría
di por descontado que ya lo había perdido.
No comí nada, 
de más está decir.
Ni cena.
ni postre.
ni café.
Con una tristeza infinita
y sin ganas ni de hablar
nos volvimos a casa.
Se hicieron largas esas 8 cuadras.
Nos faltaban unos cuantos pasos hasta llegar a la puerta del edificio
hacía frío y era super tarde
aún así, mi anillo me esperaba en el medio de la vereda.

Brillante bajo la luz de la luna,
mandándome reflejos directos a los ojos
como diciéndome:
-Acá estoy, esperándote…
por qué te demoraste tanto???

Mi anillo y yo nos volvimos a reunir
después de una cuantas horas!

Desde ése último re encuentro
hemos sido inseparables.
Me lo saco solamente cuando hago milanesas
y cuando me hago un pequeño tratamiento en las manos
que me ayuda a mantenerlas suaves a pesar de 
la lija,
el thinner,
el martillo,
los pegamentos
y todas esas cosas que requiere mi trabajo.

Me espera
mientras me lavo con jabones hechos con aceite de oliva
y cuando me pongo la crema reparadora.
Mi anillo y yo somos inseparables
pero necesitaba un lugar especial para dejarlo
en ésos ínfimos momentos en que no estamos juntos.