Segundas partes

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas.
Permítanme disentir.
la segunda parte de la escalera
fué tan linda como la primera…
Y el restito que quedó también,
aunque no pintaba serlo…

Digamos que en el camino a su transformación
de patito feo a cisne,
la parte de abajo de la escalera necesitó ayuda:
una pieza de fibro fácil  cortado a medida
y clavado por la parte de atrás…

  
…que en la parte de adelante recibió pintura y 
una imagen botánica antigua…
La madera que se convirtió en pequeño estante
necesitó
solo un poco de cera para realzar su belleza y nutrirla
como ella se merecía …

El verde mint le agregó el color
y los ganchitos hacen lugar ahora a
tazas,
repasadores
o
delantales…

Ahora estoy segura.
Las segundas partes no son buenas…son geniales!