Luis, Marta y el placer de la pintura

Los gustos cambiaron muy rápidamente en la Francia del 1700.
Las curvas  y la frivolidad del estilo Rococó 
impuestas por Luis XV y que se pueden apreciar en ESTE POST
fueron abandonadas por su sucesor Luis XVI 
cuyo reinado hizo prevalecer un estilo neoclásico mucho más restringido .
Con inspiración romana y griega,
los muebles comenzaron a mostrar lineas rectas,
tipo columnas y medallones con incrustaciones de metal…

La mesita que me trajo Marta presenta toda esas características
 además de una gran dosis de nostalgia
ya que pertenecía a su mamá …

Con todo esto en mente,
me puse manos a la obra…

Cuando pinto este tipo de muebles,
cuando hago que la pintura cubra cada centímetro
y penetre en cada moldura,
tengo la oportunidad de ver y maravillarme ante cada detalle
de su construcción .
Puedo hasta tejer historias en mi mente
sobre la persona que las hizo
y sobre su arte,
uno que a veces creo perdido para siempre…

En este tipo de muebles el lijado debe ser casi una caricia suave,
apenas rozando la pintura para lograr que la superficie
se vuelva bien sedosa.
En las esquinas y las molduras, 
un poco más de presión permite un decapado natural
que revela algún que otro destello del dorado original…

“Mi casa es bastante informal con toques de elegancia” me dijo Marta…

El blanco y el decapado leve la descontracturan.
Las lineas, tal cual lo soñó Luis XVI, le aportan la elegancia..

La mesita está lista para su nuevo hogar y para su tapa de mármol original,
si Marta decide volver a colocársela…
yo creo que con o sin ella, se ve divina!

Una joyita con historia familiar que está ahora lista
para seguir creando memorias…
Gracias Marta por confiar en mi y en mi trabajo!