Con luz propia

Dicen que todos tenemos un alma gemela por ahí.
La silla de hoy  resulta que tenia un alma melliza…
y digo melliza por que son iguales pero distintas,
y las 2 pasaron por el taller.
La primera la mostré hace un par de semanas 
y la pueden visitar nuevamente ACA
y la segunda es ésta…
Las mismas lineas hermosas que su hermana
y el mismo desastre en el asiento…
Después de desarmarla completamente,
reemplazar los resortes por madera,
goma espuma de alta densidad,
otra capa mas de goma espuma, ésta vez finita,
tela,
granpas,
 tachas,
pintura
y mucho cariño
quedó lista para reencontrare con su hermana.
Esta silla mantiene todavía el medallón en el respaldo
muy típico de este estilo francés que la otra perdió con el tiempo…

Va a vivir en la misma casa pero va a pasar la mayor parte del tiempo
en un ambiente diferente que el de su hermana,
El Panamá crudo que elegí para esta, es bien neutro,
mas elegante
 y
queda lindisimo con la arpillera mucho más descontracturada de la primera…
lo que muestra que a pesar de ser muy clásicos,
los muebles antiguos permiten ser transformados y adaptados a muchos estilos
y propósitos.

Las sillas son iguales,
pero las telas elegidas para los tapizados
son muy diferentes…

Estas sillas son ahora iguales pero diferentes…
muy muy parecidas pero con personalidades bien definidas
y nacidas las dos para brillar y lucirse.
Cada una de ellas tiene todo para lucirse por si misma
y la posibilidad de potenciarse cuando se junten.

Esta semana, seamos  como las sillas:
dejémonos unir por las coincidencias,
 celebremos las diferencias
y busquemos la manera de brillar con nuestra propia luz.
Feliz Lunes!