Un dia cualquiera…

Abro un ojo y mientras trato de abrir el otro,
hago una lista mental de las cosas que tengo que hacer ese dia.
Desde la ventana del dormitorio ya puedo adivinar
que el día está radiante 
y lo primero que me viene a la cabeza es la pila de ropa 
que tengo para lavar y que seguramente hoy secará enseguida…
…pero primero café…
Desde la ventana de la cocina
y mientras se calienta el agua,
las plantas de la galería me llaman y me mantienen ocupada un rato…
Corto las hojas secas de las palmeras
y descubro brotecitos varios que asoman 
tratando de hacerse lugar…
…hasta hay lugar ahora para la Alegría de Hogar y la Violeta de los Alpes
que necesitan ser trasplantadas.
Mi café y yo vamos en busca de la palita.
Está en la terraza,
allí donde tengo que colgar la ropa una vez que la lave,
y ya que estoy acá aprovecho y  planto el romero y el cedrón
que acabo de comprar…
Con el sol en la espalda y las manos en la tierra
miro el mueble que está en el rincón y decido que necesita un makeover
Ya es hora de volver a los asados domingueros, pienso…
admirada con la fuerza de voluntad del yuyito que crece en la pared de la parrilla…
Bajo la escalera ahora,
y me doy cuenta que la luz que entra al living
cuando la puerta del balcón está abierta
es perfecta para sacar las fotos que necesito hoy.
Mejor me meto en el taller un ratito y termino el cajón en el que estuve trabajando…
y ya que estoy termino también la mesa.
De 12 a 15 está el programa de radio que me gusta,
la compañía perfecta para las 3 horas de pintura diaria
y hoy no va a ser la excepción.
Cambio por el momento palita de jardinería por pincel!
Después de todo, los que saben, dicen que el mediodía
es la peor  hora para trasplantar plantas…
mientras espero que baje un poquito el sol pinto
y me hago otro café…
El cajón grande que acabo de terminar se luce mucho hoy
sobre la mesa del comedor…
quién lo comprará ?
donde lo pondrá su  nuevo dueño? 
las preguntas son siempre las mismas cuando fotografío
la mercadería que saldrá a la venta…

Mientras bajo las fotos y publico,
ahora si, 
les llegó el turno a la Alegría del Hogar…
y a la Violeta de los Alpes…
El cielo sigue celeste  y la temperatura invita a la calle.
Solo un par de cuadras hasta la verdulería y la dietética
pero las suficiente para llenarme el alma de más belleza cotidiana.
A la vuelta me esperan los pinceles y el mensaje que indica
que el cajón ya encontró hogar nuevo.
Me esperan también la harina integral para la masa de la tarta para la cena,
un par de llamados que debo contestar,
 las maderas que tengo que cortar para la clase de mañana
y el té que tengo que hacer con tiempo para que se enfríe para la cena…
(cuan mas fácil era tomar Coca!)
  
Los llamados y los mensajes llevan mas tiempo de lo esperado.
La cena es requerida antes de lo anticipado
Y cuando las velas comienzan a arder y me siento por primera vez en el dia,
pienso que ojala amanezca soleado mañana…
aunque sea solo lo suficiente para secar la ropa que prometo lavaré.