Brillante!



“…estoy harta de limpiarlos.
Además no se usan, solo los de servir  
y de vez en cuando…”

El mail de Andy me hizo pensar e inspiró este post.
Ella no es la única, 
yo también detesto pulir los cubiertos…
Y por casa, como andamos?
Vos pulís y hacés brillar tus cubiertos vintage cada vez que los usás,
los tenés   guardados en un cajón porque odiás pulirlos
o los mantenés a la vista y los disfrutás aunque no estén perfectos?

Yo confieso que no pulo.
Y aquellos que uso seguido,
 los mantengo con una limpieza profunda cada tanto.
Hoy les quiero compartir una receta que da bastante buenos resultados
para remover las manchas oscuras
y hacerlos brillar un poco sin mucho trabajo.
En un recipiente de metal o vidrio colocá
2 Tazas de agua hirviendo
y a eso agregale:
1 puñado de sal gruesa
1 puñado de bicarbonato 
1 chorro de vinagre blanco
Sumergí los cubiertos y dejalos en remojo unos 3 o 4 minutos.
(Mientras tanto, lavá los platos y ordená la mesada de la cocina)

Con pinzas y cuidado remové los cubiertos y secalos.
Así quedaron los míos:

Perfectos? 
No.
Para eso están los nuevos que se venden por todos lados.
Los vintage, heredados o coleccionados,
quedan con la patina del tiempo pero limpios como para ser usados
o mostrados:
Hay otras piezas de metal que no brillan casi nunca
porque tampoco se usan casi nunca,
pero a la vista me resultan tan lindas como las otras…

La cubertería de cierta edad
fue hecha por manos de profesionales con talento y oficio
que ya no se encuentran muy fácilmente.
 Tiene detalles que valen la pena mostrar y disfrutar …
brillante o no tanto.

Para las Andys que padecen el pulido de sus propias piezas:
relájense…
pongan a la mano y a la vista los cubiertos de la abuela
y háganlos brillar honrando su edad y sus imperfecciones…
todo lo demás,
lo resuelve un baño caliente de tanto en tanto! 

Feliz Lunes!
que sea una semana brillante para todos…