El camino menos transitado

Hoy quiero contarles algo que me hizo pensar mucho en éste último viaje a USA.

Ya tendré tiempo de contarles sobre la bella arquitectura,  la increíble moda en las calles,  el  shopping interminable y la fantástica comida, todo aquello que ésta ciudad ofrece y que la convierte en el lugar favorito de muchos….pero empecemos el viaje, si me lo permiten,  con una pequeña reflexión sobre orgullo y patriotismo.

Que los Americanos son patriotas, no hay duda y que la bandera Norteamericana es  un ícono gráfico, tampoco. Junto con la bandera Inglesa, es una de las imágenes  más usadas desde el merchandising de todo tipo hasta la decoración. Es muy raro encontrar una casa en el gran país del norte que no tenga alguna flameando y no solo en días patrios . En New York, ese amor por la bandera, está exponencialmente aumentado.

Engalana cada tienda, cada plaza, cada monumento y en algunos lugares se repite por docenas como en un intento cívico de envolver a todo y a todos en los colores que tanto los representan.

Uno de nuestros paseos, fué tomar el Staten Island Ferry que sale de Battery Park en la punta de Manhattan y que en un corto viaje te lleva hasta Staten Island, lugar desde donde miles de New Yorquinos se desplazan todos los dias hacia la ciudad para trabajar. El viaje es gratis y durante el día el barco se llena con muchos más turistas que hacen el recorrido para poder ver la Estatua de la Libertad…yo prometo contarles y mostrarles todo sobre eso, pero ahora les quiero contar sobre lo que vimos al llegar del otro lado:

Edu y yo fuimos los únicos turistas que no tomamos el ferry inmediatamente de vuelta a Manhattan. El clima era perfecto para caminar y a nosotros nos gusta tomar el “camino menos transitado” , perdernos allí donde los turistas pierden el entusiasmo porque es allí donde se conoce de verdad el lugar y la gente que lo habita.

Una caminata empinada de más o menos 3 cuadras, nos llevó hasta el City Hall de Staten Island. En la entrada del edificio vi un contenedor oficial que me llamó muchisimo la atención: un típico buzón, con leyendas atípicas y dignas de ser fotografiadas…

NO CORREO. CAJA PARA BANDERAS RETIRADAS SOLAMENTE.

 

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Para nosotros, a pesar de haber vivido la mayor parte de nuestras vidas en Estados Unidos, era algo nuevo. Nunca habíamos visto uno.

-Ah! veo que te gusta nuestro depositorio de banderas!…me dijo el empleado que bajaba en ese momento las escalinatas…

Y allí, en el medio de Staten Island, con un sol de mediodía que obligaba a los habitantes a buscar refugio puertas adentro, Edu y yo recibimos una lección en Orgullo y Patriotismo.

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El depositario de banderas de la isla, es el primero en los Estados Unidos, nos contó el Marine Retirado que tiene entre sus tareas, el deber de vaciar la caja periódicamente y resguardar las banderas que llegan desde todos lados.

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Adentro había banderas de todos los tamaños…desde muy grandes hasta las muy chiquitas que se venden o regalan en los desfiles . Esas con el palito de madera que generalmente descartamos después del piquete, la manifestación partidaria o el partido de fútbol…

Había banderas guardadas en bolsas de plástico y hasta una bandera doblada como deben ser dobladas y honradas las banderas ceremoniales usadas en entierros o actos militares. Esa es la caja donde el Orgullo y el Patriotismo viven!

Las banderas, nos contó nuestro orgulloso empleado, llegan a Staten Island de todos lados, no solo de New York, a veces viajan muchisimas millas para llegar al depositario. Allí en el City Hall son guardadas hasta que también periodicamente, en un acto oficial entre la Marina y el Ejército son quemadas y enterradas con todos sus honores.

La Bandera es nuestro símbolo patrio, nos explicó el señor (del que no puedo recordar el nombre por mucha memoria que haga) y la gente se toma muy seriamente su deber cívico de cuidarla y protegerla, no hay más que abrir ésta caja para verlo.

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Yo pensé inmediatamente en las banderas que tengo en casa: una muy antigua de 48 estrellas, unas chiquitas que saco para el 4 de Julio, la celeste y blanca que despliego los 9 de julio y durante el Mundial y supe inmediatamente que a partir de ese momento nunca más las vería de la misma forma.

A partir de ese momento, en un mediodía hermosamente caluroso y en algún camino menos transitado me nació un poquito de envidia cívica y pensé que tal vez, si inundamos nuestras calles de los colores patrios y menos de los colores partidistas, empezaríamos a respetarlos y vivirlos de otra manera. Es tal vez la falta de unidad en los colores lo que tiende a enfrentarnos. Dejemos de lado la división. Dejemos el rojo, el verde, el amarillo, el anaranjado para la tribuna del Domingo, y cubramos el país de celeste y blanco…tal vez, en algún camino menos transitado, nos ponemos más de acuerdo.

En ese mediodia hermosamente caluroso, alguien se tomó el trabajo de enseñarme que el Orgullo y el Patriotismo no están retirados, que flamean  alto porque los ciudadanos de bien asi lo quieren y yo por suerte, estuve allí para vivirlo!

 

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Paseamos por distracción, pero viajamos para enriquecernos”

~Hilaire Belloc~

MARCELA CAVAGLIERI LOGO-01 (1)