Cambio de estación

Mi corazón siempre latió más fuerte durante los meses cálidos.

Siempre quise saltear los marrones del otoño,  los grises del invierno y zambullirme de cabeza en los colores vibrantes del verano en que las horas son siempre más largas y lánguidas. Esos días en que la ropa es liviana y las ventanas abiertas de la casa me anunciaban el último dia de clases, el aboroto por la presencia y las demandas de mis hijos y la tan necesaria falta de horarios…

El verano siempre fué mi época del año favorita y las despedidas en la puerta de la escuela, un momento que podría repetir mil veces , siempre con la misma alegría…

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Ahora que ya no hay años escolares que dejar atrás. Ahora que no hay carpitas en el living, mesas cubiertas de Monopolys y ya no necesito repetir 100 veces que es necesario sacudirse la arena de los pies antes de entrar al auto o a la casa, comienzo a entender el encanto de los rincones donde la luz tenue de los días fríos invitan al descanso y a la quietud.

Tal vez recién ahora, cuando el año se mueve al ritmo de mi vida y no la de mis hijos, los meses de colores controlados y neutros me invitan a que los disfrute…

Y entre el último suspiro del verano y el primero del otoño, me propongo hacerlo.

 

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Estoy segura que esos rincones quietos de la casa  siempre estuvieron dispuestos a recibirme, pero recién ahora, lo puedo entender…

 

No podemos cambiar las circunstacias, las estaciones o el viento, pero podemos cambiarnos a nosotros mismos”

MARCELA CAVAGLIERI LOGO-01

Créditos: las fotos de éste post, son gentileza de Pinterest.